Como cada día, salgo de casa cargado con mi tupper. Comer en la oficina se ha convertido en algo habitual en mi vida desde hace años. Por eso, doy las gracias al Sr. Earl Silas Tupper por haber creado en 1938 el tupperware, y a Brownie Wise por su excelente campaña de marketing de demostración que coronó con el invento en éxito de ventas mundial.
Falta de tiempo, menús caros o poco recomendables y una apuesta por la comida casera, han creado la nueva cultura tupper (o taper para los que no sabemos fonética inglesa). Por eso, es habitual que al mediodía seamos multitud los tupperwares que esperamos turno para calentar en el microondas o para sacar de la nevera nuestros refrigerios.
A pesar de que a veces la comida en fiambrera presenta inconvenientes para el paladar, se pueden programar menús diferentes, variados y sanos para cada temporada. No se le puede pedir más a lo que fue llamado el tazón maravilla.
Así que, tupper nuestro de cada día, no nos faltes hoy porque sin ti ya no sé que comería.
Por cierto, se aceptan recetas o sugerencias.
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jueves, 14 de febrero de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
Que hablen de uno aunque sea mal
Pero que hablen. Eso es lo que deben pensar los responsables de publicidad de Ryanair. Sarkozy, Carla Bruni, Zapatero, Valentino Rossi, sus azafatas y las demandas por publicidad engañosa han multiplicado la presencia en los medios de esta compañía aérea. La fórmula no es nueva, pero pocas empresas se atreven a salirse de los canales habituales de comunicación para convertirse en noticia por si misma. Lo cierto es que mientras los más aférrimos defensores de la estrategia intentan convencer a la legión de detractores, Ryanair consigue más espacio y más minutos en medios a menor coste que con una campaña de publicidad convencional. Posicionada como el referente de vuelos baratos en Europa, la compañía irlandesa sigue apostando por la publicidad provocadora que hasta ahora parece aportarle el resultado que esperaba. La rebeldía ante lo políticamente correcto, no sólo la lleva al terreno de la comunicación, sino que también polemiza por variar el servicio de transporte aéreo con el fin de minimizar costes. Por lo menos, su manera de actuar, es coherente con la imagen que proyecta.
Mientras alguien esté dispuesto a hablar, Ryanair seguirá volando en los medios.
Mientras alguien esté dispuesto a hablar, Ryanair seguirá volando en los medios.
miércoles, 30 de enero de 2008
Yoigo, ¿mentira de la buena?
El verdad verdadera y El móvil, sin cuentos han posicionado a Yoigo como una de las operadoras más creíbles y económicas del mercado. La estrategia de precios bajos y de campañas publicitarias basadas únicamente en la verdad y nada más que la verdad han dado forma a una imagen de marca que ha cautivado a miles de consumidores. La emisión de campañas de televisión agresivas y sobre todo la rápida difusión por internet han sido las culpables de tan rápido ascenso.
Pero, de repente, después de anunciar a bombo y platillo que las llamadas entre Yoigo y Yoigo son gratis aunque hables hasta agotar la batería, a los 3 meses se desdicen y sólo permiten hablar gratis 60 minutos seguidos. Después cobran 12 céntimos minuto como si la llamada fuera a otro operador. La oferta sigue siendo muy interesante, pero claro, ya no es cierta. De la misma manera que se extendió como la pólvora el anuncio de una operadora telefónica transparente, el efecto contrario la sitúa en la misma posición de credibilidad que las demás. Posiblemente halla perdido su hueco de mercado, porque si anuncias la verdad no puedes engañar después a tu cliente. Al mismo tiempo se presenta en sociedad una nueva compañía, Simyo. Bajo el lema, Mi propia telefonía móvil, compite por un mercado muy similar al de Yoigo. Empieza la guerra del low cost en tarifas para móviles.
Pero, de repente, después de anunciar a bombo y platillo que las llamadas entre Yoigo y Yoigo son gratis aunque hables hasta agotar la batería, a los 3 meses se desdicen y sólo permiten hablar gratis 60 minutos seguidos. Después cobran 12 céntimos minuto como si la llamada fuera a otro operador. La oferta sigue siendo muy interesante, pero claro, ya no es cierta. De la misma manera que se extendió como la pólvora el anuncio de una operadora telefónica transparente, el efecto contrario la sitúa en la misma posición de credibilidad que las demás. Posiblemente halla perdido su hueco de mercado, porque si anuncias la verdad no puedes engañar después a tu cliente. Al mismo tiempo se presenta en sociedad una nueva compañía, Simyo. Bajo el lema, Mi propia telefonía móvil, compite por un mercado muy similar al de Yoigo. Empieza la guerra del low cost en tarifas para móviles.
jueves, 10 de enero de 2008
Caso práctico de dictadura empresarial
"La empresa es uno de los raros reductos de dictadura que quedan en las sociedades democráticas y está pidiendo a gritos transformarse en espacio de libertad y de bienestar" Eso dice Koldo Saratxaga para una entrevista publicada en El País, un Vizcaino que se ha convertido en gurú empresarial tras revolucionar una empresa de autobuses como Irizar que ahora está presente en medio mundo. En la misma entrevista, Koldo sentencia: ""Los jefes están agobiados de trabajo porque no quieren ceder el poder de decisión. Tienen miedo y por eso se dedican a controlar, en lugar de estimular, facilitar y responsabilizar"
Amigos jefes del mundo, dejen de mirar el reloj para vigilar la hora de entrada y la hora de salida. No controlen el gasto de papel higiénico pensando que sus empleados se lo llevan a casa. No nos vendan que el agua que consumimos en horas de trabajo es un gasto superlativo en sus resultados anuales. No nos griten y amenacen como técnica de motivación. No nos traten como si fuésemos de su propiedad porque nos pagan un sueldo a final de mes. Así, es probable que entendamos que la empresa para la que trabajamos también es nuestra empresa.
Amigos jefes del mundo, dejen de mirar el reloj para vigilar la hora de entrada y la hora de salida. No controlen el gasto de papel higiénico pensando que sus empleados se lo llevan a casa. No nos vendan que el agua que consumimos en horas de trabajo es un gasto superlativo en sus resultados anuales. No nos griten y amenacen como técnica de motivación. No nos traten como si fuésemos de su propiedad porque nos pagan un sueldo a final de mes. Así, es probable que entendamos que la empresa para la que trabajamos también es nuestra empresa.
martes, 18 de diciembre de 2007
Cenas de empresa
El mes de oro de la hostelería barcelonesa llega a su etapa final. No hay empresa que se precie que llegados los últimos días de diciembre no agasaje a sus empleados con una cena de navidad. Todos los restaurantes de todo tipo de condición cuelgan el cartel de reservado para que ante un plato de viandas y una copa de vino, el último en llegar, vea que su jefe (el que paga) come y se emborracha igual que él (o más). Es una de esas tradiciones de las que a veces resulta imposible huir. Este año, inevitablemente volveré a hacer oídos sordos a mi conciencia y acabaré asistiendo a la fiesta que la empresa organiza cada año. El año que viene tal vez no.
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