Como cada día, salgo de casa cargado con mi tupper. Comer en la oficina se ha convertido en algo habitual en mi vida desde hace años. Por eso, doy las gracias al Sr. Earl Silas Tupper por haber creado en 1938 el tupperware, y a Brownie Wise por su excelente campaña de marketing de demostración que coronó con el invento en éxito de ventas mundial.
Falta de tiempo, menús caros o poco recomendables y una apuesta por la comida casera, han creado la nueva cultura tupper (o taper para los que no sabemos fonética inglesa). Por eso, es habitual que al mediodía seamos multitud los tupperwares que esperamos turno para calentar en el microondas o para sacar de la nevera nuestros refrigerios.
A pesar de que a veces la comida en fiambrera presenta inconvenientes para el paladar, se pueden programar menús diferentes, variados y sanos para cada temporada. No se le puede pedir más a lo que fue llamado el tazón maravilla.
Así que, tupper nuestro de cada día, no nos faltes hoy porque sin ti ya no sé que comería.
Por cierto, se aceptan recetas o sugerencias.
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jueves, 14 de febrero de 2008
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